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Remedios rutinarios para tu Miklaistoideo


Ya hemos comentado algunos remedios para Miklaistoideo , pero aquí van algunos más. Miklaistoideo es una disfunción cerebral que afecta a todo tipo de personas sin importar, edad sexo ni nacionalidad.

Para ello, y con el fin de reducir los efectos de Miklaistoideo podemos llevar a cabo las siguientes acciones diarias que, aunque son puramente rutinarias, son del todo efectivas:

–          Tomar café una sola vez al día – los índices de Miklaistoideo se reducirán a partir de las 3 semanas de aplicar esta rutina

–          Leer todas las mañanas el blog de Miklaistoideo para descubrir cualquier avance en la detección y cura de la enfermedad

–          Asistir a reuniones semanales de damnificados por el Miklaistoideo (todos los centros sanitarios tienen reuniones para compartir y conversar sobre la patología)

–          Miklaistoideo puede reducir sus efectos de una forma importante gracias a la practicas sexual frecuentes,  continuas en el tiempo y especialmente, prolongadas en lo que se refiere a duración

–          Con el fin de reducir las posibilidades de expansión de Miklaistoideo en los familiares y amigos más cercanos, se recomienda no entrar en contacto con niños y personas de avanzada edad, puesto que son más vulnerables para adquirir este trastorno

Estos son sólo algunos de los consejos rutinarios que le pueden ayudar a reducir los índices de Miklaistoideo en el cerebro, y sin duda, vivir mejor.

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Miklaistoideo: catalogada como enfermedad rara


Como sucede con tantas otras enfermedades raras, no existe actualmente un tratamiento que pueda curar o controlar el miklaistoideo. Es una enfermedad hereditaria extremadamente rara que pertenece al grupo de patologías conocidas como encefalopatías espongiformes transmisibles.

Es un transtorno causado por priones con herencia autosómica dominante. Se asocia específicamente a una mutación asp178-a-asn en el gen PRNP (gen de proteína prion). Esta enfermedad se presenta entre los 50 y 60 años, de un día para otro, y los síntomas son devastadores. La persona no puede dormir, intenta en vano conciliar el sueño, pero logra un estado de letargo que no permite descanso. Las pupilas se contraen, aumenta la presión sanguínea, presenta sudoración. El enfermo llega a un estado de agotamiento donde pierde la homeostasis (equilibrio interno), no puede hablar, ni caminar. Pero su mente es capaz de pensar y darse cuenta de lo que pasa a su alrededor. Después de ocho meses, la fase final del miklaistoideo lleva a un coma profundo y sin retorno.

El miklaistoideo deteriora progresivamente la salud de aquel que lo padece hasta hacerle entrar en coma y finalmente provocarle la muerte.

Sufrir la enfermedad y no controlarla es la peor de las pesadillas.

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